05 enero 2013

Gun - Emiliana Torrini



Sonó en el primer episodio de la primera temporada de Luther. Recuerdo que el episodio, el personaje, la villana y la canción final me encantaron. Luego de eso corrí a descargar el resto de la temporada y todo el cedé de Emiliana Torrini donde se encuentra "Gun" justo la canción que estoy escuchando otra vez en este momento.

La canción tiene un bajo que suena intenso durante toda su duración, Uno se queda esperando que la canción arranque y que tenga una explosión por ahí en la mitad o si acaso al final. Pero no, la explosión nunca llega y y cuando menos piensas la canción termina. Es lo que hay.

La voz dulzona y misteriosa de Emiliana Torrini acompaña ese maravilloso sonsonete del bajo y uno sin querer le asigna esa voz a Alice Morgan la mejor villana que ha producido la TV inglesa en los últimos años.

Gun... siempre intento volver a esa canción cada cierto tiempo. No es de esas canciones que pone uno para hacer tareas como música de fondo.

No. A esa canción y a esa interpretación hay que tenerle respeto.

03 enero 2013

A Touch of Cloth


En 2012 año vi mucha televisión. Tanta que tuve pocas ganas, tiempo e interés en escribir sobre ella. Ahí está el dilema o me siento pasivamente frente al computador a ver series o me siento activamente frente al mismo aparato a escribir sobre lo que veo. Ambas cosas me gustan pero por alguna razón mi cerebro (y mi trasero) prefiere la primera opción.
Pues bien una de las muchas cosas que vi fue A Touch of Cloth  producción inglesa de solo dos episodios larguitos. Esa razón, su brevedad, y su creador Charlie Brooker me hizo descargarla y verla en una sola noche. Charlie Brooker se hizo popular porque hace justo un año hizo Black Mirror serie de tres episodios que levantó todo tipo de comentarios, a favor la mayoría, por su originalidad, temática y polémica subsiguiente. Todavía se habla de ella y si el lector no la ha visto debería dejar de leer ahora mismo y ponerse a conseguirla.
A Touch of Cloth  es una serie de policías. Los protagonistas son Jack Cloth un detective que se ha tomado un receso por la muerte de su esposa lo que lo ha sumido en una especie de oscuridad. A su regreso se encuentra con que tiene una nueva compañera Anne Oldman cuya vida personal es otro completo desastre debido a su excesivo trabajo y gran ambición. Ambos tendrán que trabajar en los misteriosos asesinatos que tienen conmocionada la ciudad. Hasta acá nada del otro mundo y en cambio se ven clichés por todo lado.
Que es justo lo que quiere su creador pues A Touch of Cloth  no es sólo un drama policial normal sino además la excusa perfecta para parodiar todo el género que tan bien conocemos de las producciones gringas. Y en A Touch of Cloth  se ven exagerados, dramatizados y ridiculizados todos los clichés del género. Es para describirlo mejor una nueva versión de esas películas ochenteras tipo “¿Dónde está el policía?” y todas esas ‘Locademias’ que salieron y que llenaban los 90 minutos con gags absurdos que hacían reír precisamente por su ridiculez. En A Touch of Cloth todo es objeto de mofa y a partir de esa premisa se construyen los dos episodios de la serie.
Una parodia. Y una parodia hecha en el Reino Unido. Eso y el tener un par de horas libres para descansar de las producciones gringas fueron suficiente razón para animarme a verla sin mayor pretensión que reírme un rato con chistes absurdos.
Quizás alguien más se anime.
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Publicado primero en Todo lo que hay

28 diciembre 2012

Cinco razones para ver Louie


Acabo de terminar —maravillado— la primera temporada de Louie. La tenía encarpetada hace un par de meses y como en mi casa es inactividad e inercia en estos días aproveché para ver un par de episodios… que resultaron ser toda la temporada completa más la única temporada de ”Lucky Louie” una extraña serie que hizo para HBO hace unos seis años y que es algo así como el génesis de lo que está haciendo por estos días.
Acá están lo que para mí son las cinco razones para ver a “Louie”:
1. Irreverencia. Pero de la genuina y no de la que presumen muchos como una pose hoy en día. El humor de Louie es doloroso, hiriente, brutal y muy a menudo cruel. Louis C. K. como pocos consigue hacernos reír de cosas que probablemente no nos reiríamos en público. El episodio en el que trata de razonar porque no nos deberían caer mal los pederasta es un buen ejemplo de ello. Louie habla sin censura sobre lo que en teoría no se debería hablar en público, sexo, raza, religión y política. Consejo gratis: La experiencia de ver a “Louie” se disfruta mejor si se ve solo. Trate de no hacerlo en presencia de otras personas.
2. Louie es como usted o como yo. No nos engañemos, Louie es un personaje por más que el actor que lo encarna nos quiera hacer creer que es algo real. El asunto radica en que es un personaje tan perfectamente retratado que uno inmediatamente logra identificar el perdedor que todos llevamos dentro (quiero creer que todos). Las relaciones de pareja, de amistad, la crianza de los hijos, la crisis de la mediana edad y otros desafíos los trata de la única manera como sabe manejarlos, estos es desde el humor, que es quizá la mejor manera de abordarlos.
3. La estructura de los episodios. Se pudiera resumir con la estructura es que no hay estructura. A veces comienza con un monólogo luego a una escena. A veces empieza con la escena y luego los monólogos. Cuando está en el escenario Louie pareciera que tiene todas las respuestas y de una sensación de seguridad o tranquilidad en su personaje, pero una vez se baja y empieza a caminar se dejan ver todas sus inseguridades e inquietudes. A decir verdad el tema de los monólogos pudieran traer recuerdos de Seinfeld (otra joya) pero las similitudes llegan hasta ahí. Seinfeld es un genio del humor blanco mientras que Louis C. K. es el genio de la oscuridad, tanto así que leí por ahí que al lado de Louie, Seinfeld es “La Sirenita”. Y no es una exageración.
4. Libertad creativa. El canal que le paga a Louis C. K. le ha dado toda la libertad de hacer lo que quiera. Si esa libertad se la dan a alguien promedio lo más probable es que no salga nada de ahí. Pero el darle ese poder a alguien con ese talento es una garantía de que lo que saldrá al aire es excelente. Por cierto, es el mismo Louis C. K. quien escribe, edita y dirige cada episodio. Sólo así —dice el— se asegura que salga exactamente lo que quiere pues sólo él tiene el control creativo absoluto.
5. Las historias. Las historias en Louie no tienen nada de extraordinario en sí mismas. Lo que no signifique que siempre van a terminar de manera ordinaria y que no estén exentos de momentos hilarantes en su desarrollo. Cualquier historia, y esto es tal cual, puede resultar siendo un episodio inolvidable.
Louis C. K. es en sí mismo un personaje interesante e innovador. Por ejemplo, el mismo vende sus monólogos grabados sin intermediarios, a precios más que razonables y sin ninguna restricción posterior sobre el archivo que vende. Así vendió su último monólogo llamado “Live at the Beacon Theater” que con un costo de sólo cinco dólares y con solo la promoción del “boca a boca” generó ganancias por más de un millón de dólares y más de 220.000 descargas. Además fue premiado con un Emmy el pasado septiembre.
Yo mientras tanto espero otro fin de semana para comenzar a verme la segunda temporada. Usted véalo —si quiere— bajo su propia responsabilidad.
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Publicado originalmente en Todo lo que hay

05 octubre 2012

La Voz Colombia: Lo que funciona y lo que no


Ayer vi, como millones de personas, según los datos de ratings, el estreno de La Voz Colombia (Caracol TV) versión criolla del concurso The Voice, propiedad de grupo holandés Talpa Media Group. El concurso, relativamente nuevo —la primera versión es de 2010—, ha sido una sensación en la mayoría de países que lo ha versionado y tal parece que en Colombia pasará lo mismo (el estreno la ganó ampliamente a su enfrentado del canal RCN)
Una vez visto el estreno y sólo con lo que vi en esa emisión me atreví a escribir —de manera algo superficial— lo que en mi opinión pudiera o no funcionar del concurso.
Lo que funciona
Los jueces. Los jueces son carismáticos y tienen química entre sí. Los más grandes de la casa seguramente morirán con Carlos Vives y el acento venezolano de Montaner y los más jóvenes disfrutarán con Fanny Lu y Andrés Cepeda. Dentro de lo que tenemos en Colombia hubo una buena selección.
Los concursantes. A diferencia de otras competencias en este concurso se presentan desde las primeras etapas personas con alguna experiencia en el canto y no personas que la única razón para mostrarlos es el deseo de subir ratings a punta de ridiculizarlos. Incluso aquellos que no son elegidos muestran algunos dotes musicales y eso se agradece.
La escenografía. Hay que recordar que esta es una franquicia y que la escenografía en términos generales tiene que ser la misma en cualquier versión. Por supuesto que esta funciona ya que ha sido probada (y mejorada) varias veces y no es sino ver por ejemplo la reacción de la gente cuando algún juez le da por girar la sillita.
La dinámica. Es la gran fortaleza del concurso. La premisa es clara y sencilla: acá lo importante más allá de la apariencia es escoger la mejor voz de la competencia. Las audiciones a ciegas funcionan por la expectativa que genera el ser escogido o rechazado sólo por la voz ya que, aunque el televidente conoce la historia que ha sido previamente contada, se supone que para los jueces es la primera vez que están en contacto con el concursante. Cuando lleguen las batallas y los shows en vivo, y una vez que el espectador esté familiarizado con los concursantes y sus historias, el programa estará más afianzado y el televidente deseará llegar hasta el final.
Es un programa familiar. Aunque las historias de capos y prepagos generan ratings (y mucho), hay que reconocer que muchas personas están cansadas de ellas y no desean verlas con sus hijos. Un concurso como estos tiene la facultad de que personas de distintas edades puedan sentarse y disfrutar juntos. O para decirlo en los términos en los que los canales se expresan: más personas viendo, mayor rating y más televisores encendidos, mejor share.
Lo que no funciona
El presentador. Por lo menos en el capíitulo estreno poco o nada hizo. Unas palabras al inicio (ni siquiera se despidió) y acompañamiento y alguna frase cruzada con los acompañantes. Nada más.
El horario. Quizá el problema en realidad no es el horario de emisión sino los días en los que se emite: de lunes a viernes. El formato es exitoso en otros países con una emisión semanal, pero acá ese concepto no existe por lo que los canales hacen su versión diaria. Es muy posible que cada capítulo dure lo mismo del estreno, esto es, entre una hora y quince y una hora y media. En total eso serían unas siete horas semanales. Esto conlleva algunos problemas. Mientras más tiempo al aire más relleno deben mostrar y otro problemas es que algunas personas no están dispuestas en  gastar tanto tiempo a un solo programa todos los días.
El camerino. Se supone que detrás del escenario principal está el camerino con los familiares y amigos observando qué pasa con su cantante. No termina de funcionar esta parte. Cortan la canción, se ven muy fingidas las expresiones de alborozo y además es un lugar feo que no está a la par del resto de la escenografía.
Linda Palma. Ya deberían dejar descansar a esta niña. En serio que está saliendo hasta en la sopa.
Las temporadas. Acá juzgaré a priori, pues en realidad no sé qué hará Caracol una vez termine esta temporada por allá en diciembre, pero me basaré en lo que han hecho los canales privados cuando aciertan con un producto y le quieren exprimir hasta la última gota. Las temporadas regulares en Estados Unidos y en Europa están basadas en principio por las estaciones y en términos generales son muy definidas. Para no ir muy lejos en estos mismos momentos las grandes cadenas en Norteamérica están estrenando sus mejor producciones como cada final de septiembre/comienzos de octubre. Como decía, esto tiene muchos propósitos que funcionan en virtud del clima (se ve más televisión cuando afuera hay frío y nieve que cuando hay calorcito y sol) y en virtud del comercio (mejores presupuestos publicitarios justo en la temporada navideña). En Colombia sin embargo les dio por inventarse temporadas en función al éxito de un producto. Por obra y gracia de esa idea hemos tenidos tres temporadas seguidas una detrás de otra de un concurso musical o temporadas con un mes de diferencia. Al final se termina por agotar al televidente que no soporta seguir dedicando dos horas diarias a un programa que se repite vez tras vez.
Dedicaré unas líneas más a las historias detrás de cada concursante. Uno entiende que tengan que mostrarlas para que el efecto de elección con solo escuchar la voz sea mayor. Claro, el televidente promedio deseará ver la reacción de los jurados cuando se escojan participantes con alguna limitación física o hará fuerza para que aquellos de estratos más bajos o historias personales conmovedoras sean escogidos. Es lo natural en este tipo de programas y todavía lo es más en la dinámica que maneja La Voz Colombia. No obstante lanzo un par preguntas al aire: ¿cuándo será demasiado? ¿Hasta qué punto el efecto de pornomiseria se utilizará para aumentar ratings?
Tal parece que La Voz Colombia tendrá el éxito que quiere su canal. Acá a mi lado todos están hablando de su estreno y de lo mucho que gustó. Por mi parte quizá lo vea un par de ocasiones más y por allá cuando se tengan que enfrentar en lo que ellos llaman las batallas.
Por entretenido que resulte no tengo dos horas diarias para dedicarme con juicio.
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Publicado originalmente en Todo lo que hay

02 octubre 2012

Cinco razones para ver Homeland*


El año pasado fue la revelación y este año con premio Globo y Emmy se confirma. Adelantándose a la multipremiada Mad Men y a la seguídisima Breaking Bad, puede decirse que es la serie de moda, y esta semana vuelve con la muy esperada segunda temporada que intenta estar a la altura de las expectativas de todos los que se maravillaron con sus primeros doce episodios.
Si todavía no la ha visto quizá estas cinco razones lo ayuden a tomar una decisión.
  1. Los personajes protagónicos. El agente Brody, Carrie y Saul, ellos tres ya serían suficiente razón para ver Homeland. Personajes muy bien construidos y creíbles. Los agentes no son los típicos agentes todopoderosos y sabelotodos y en cambio están llenos de inseguridades, traumas y miedos. Por supuesto lo personajes son creíbles porque están muy bien interpretados. Damian Lewis (Nicholas Brody) y Claire Danes (Carrie Matthinson) hacen cada uno unos papeles impresionantes. El hace una interpretación tal que hasta el final (y eso que uno está al tanto de casi todo) uno realmente no puede saber si es inocente o no. Y ella, bueno ella es la sensación y se ha robado el show en todo lado.
  2. Los personajes secundarios. No son relleno, no están ahí para estorbar. Cada uno de ellos aporta al desarrollo de la trama y son esenciales para entender a los personajes principales. Muchas series flaquean porque no resisten la tentación de meter historias insulsas que enredad y distraen a la trama principal. Acá no es así. Si no entiendes y le prestas atención a los secundarios no entenderás a los protagonistas.
  3. El ritmo. No hay episodios de relleno, ni episodios que sobren. Desde el primer episodio en adelante y aun ritmo frenético se llega hasta el último y no te has dado cuenta cuántas cosas te han contado, como todo tiene explicación y lo comprendes todo. No hay tiempo para conversaciones ni escenas  superfluas.
  4. La historia. Sencilla y mejor contada. En el primer episodio quedan planteadas las cuestiones más importantes y capítulo tras capítulo y con cada giro argumental se va desarrollando hasta llegar al momento clímax del episodio doce donde literalmente te quedas sin aliento en la escena que has esperado desde el principio.
  5. El contexto. Un soldado estadounidense es hecho prisionero por Al Qaeda. Permanece en esa condición por varios años y luego es liberado por las fuerzas de su país. Sólo que el proceso nos damos cuenta que se ha convertido al Islam y que esconde más secretos que lo que se atreve a contar. Para más, el FBI sabe de fuentes confiables que hay un traidor entre los soldados que fueron hecho prisioneros por el terrorismo. Imagínese esa historia en un contexto gringo donde todo lo que sepa a Islam es visto con malos ojos y donde los soldados de sus fuerzas armadas son lo más parecidos a héroes vivientes. Nadie como los mismos gringos para contar sus propias historias.
¿Se convertirá Homeland en una de las grandes? Todo dependerá de lo que logre hacer desde esta semana. Por los premios y porque se puso en el foco de muchas personas la presión es grande. En tres meses hablamos.
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* Publicado originalmente en Todo lo que hay