25 enero 2007

10 formas estúpidas de morir

Morir... hay formas de formas. Y por supuesto no me meteré en espinosos temas éticos, que al fin y al cabo cada cuál tiene si opinión sobre eso. Y que se puede decir de la muerte además de decir que en un país como este se llega al absurdo de acostumbrarse a ella. Hubo un tiempo acá en Medellín que cada fin de semana morían violentamente 30 ó 40 personas. Conocí cuadras en las que todos o casi todos los muchachos de entre 14 y 22 años fueron asesinados. Y llegó el tiempo en que a uno le decían "entraron a la casa de tal familia y mataron a todos" y uno ni siquiera se horrorizaba. Así estaban las cosas. Ahora todavía se mata, pero no tanto, sin embargo la cicatriz quedó. Ese fue el legado que el sicariato financiado por la mafia nos regaló. Hoy por hoy uno escucha "140 muertos en un solo día en Iraq" y uno ni se inmuta. Cifras, nada más. No se piensa en el drama de esas 140 familias ni nada semejante. Un número entre tantos. Somos así ¿que se puede hacer?

Bueno, no era el propósito de este post hacer cuentas de ese tema. Hoy es viernes de top10 y empecé a divagar sobre la muerte porque tengo la lista de las 10 formas más estúpidas de morir. Así están las cosas. Hasta risa le da a uno la muerte. Quizá sea la única manera de hacerle frente.

***

1. Un guardia de seguridad de Moscú que estaba borracho, pidió a su compañero que le clavara un cuchillo para ver si su chaleco antibalas servía también contra cuchillos. Lamentablemente no fue así.

2.
Un hombre de 73 años murió de frío durante el gélido invierno de 1989 en New York cuando se quedó atascado en el cubo de basura que había delante de su casa, la gente no lo ayudó porque pensaba que era una broma.

3.
En 1983 una mujer de San Diego juró mantener el aliento hasta ponerse violenta si la policía no la dejaba en libertad, no la soltaron y murió.

4.
A un australiano que estaba jugando al billar en su casa se le ocurrió una idea muy loca, realizar un tiro colgado de una viga del techo, cuando estaba por realizar el tiro se resbaló y se rompió el craneo contra la mesa de billar.

5.
En 1998 un francés trató de suicidarse de un modo muy especial. Se situó al borde de un acantilado, se ató una cuerda al cuello y la amarró a una gran roca. Después ingirió veneno, se prendió fuego y mientras saltaba desde el acantilado se disparó un tiro a la cabeza. Pero la bala no dió en el blanco, sino que cortó la soga y el hombre cayó al mar vivo, el agua apagó el fuego y de tantas sacudidas vomitó el veneno. Pero al final logró su cometido, murió de hipotermia horas después.

6.
Algunos adolecentes brasileros demustran su valentía subiendose al techo de los trenes, pero muchos mueren decapitados a no agacharse lo suficiente cuando se pasa por debajo de un puente.

7.
Plinio, el Viejo, naturalista demasiado concienzudo. El muy confiado vio el Vesubio en actividad durante la erupción que arrasó Pompeya (en el 79 d.C.) y queriendo estudiar el fenómeno de cerca, no se conformó con huir y ponerse a salvo sino que se acercó y entre temblores de tierra, gases, humaredas y el pánico, murió de una crisis cardiaca.

8.
Magallanes cuando le quedaba sólo una cuarta parte de su vuelta al mundo, cuando ya había pasado lo más difícil y surcado los mares desconocidos, cuando había encontrado la civilización, víveres y seguridad en Filipinas (1521), se metió por medio en un sencillo ajuste de cuentas entre dos insignificantes tribus indígenas y ahí acabó sus días, por meterse donde nadie le llamaba.

9.
Isadora Duncan (1927), la de la bailarina americana murió estrangulada por su bufanda que se había quedado enganchada entre los radios de la rueda de su coche.

10.
Jean-Baptiste Lully (compositor). Éste estaba dirigiendo su orquesta marcando el ritmo con su batuta. En aquella época (1687) la batuta del director de orquesta era un pesado bastón con el que se golpeaba el suelo. En un fragmento difícil, Lully se enfadó tanto con sus músicos y golpeó el suelo con tanta furia que en su arrebato de cólera se golpeó el pie con el bastón, se le infectó, se le engangrenó y la broma lo llevó a la tumba.

Tomado de Los Diez Más
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