10 abril 2007

Abomino los abdominales

No hay remedio, los años al igual que trabajar para sobrevivir son ineludibles. Ya contaba por acá el otro día que el primer cambio que noté al subirme al tercer piso fue la necesidad de usar paraguas bajo la lluvia. Pero no, antes de eso de manera insospechada otro indicio se me presentaba.

Y se presentaba justo enfrente de mí o mejor dicho pegado a mí: una incipiente pero cada vez más prominente barriga. Por supuesto que algún día la esperaba, nunca pretendí que mi estilo de vida sedentario y apacible me fuera a premiar con unos abdominales tipo modelo de Calvin Klein. El asunto es que la esperaba pero todavía no. La primera vez que lo advertí fue esta semana cuando me fui a amarrar los cordones de los zapatos. Al agacharme sentí una extraña presión justo ahí, en mi abdomen. Lo que quiero decir es que sentí algo que nunca había sentido, algo como una tensión o apretón donde nunca se había sentido nada. Con seguridad ya la barriga estaba allí solo que nunca me había detenido a pensar en eso ni a pararme al espejo a detallarla. Esa mañana lo hice y vi con todo el terror que me duele confesar una naciente barriga que espera poco a poco seguir creciendo.

Lo mejor de todo (o lo peor) es que la manera para acabar con esa desagradable señal del paso de los años está inventado. Y no me refiero a los alambres, vibradores y menjurjes que anuncian los canales de TV cable los domingos en la mañana que es como todo el mundo sabe (y que aún siguen comprando) pura y física patrañas. Para acabar con la barriga hace tiempo se inventaron los abdominales. Digo que se inventaron aunque la realidad es que estoy convencido de que los abdominales son la maldición que los dioses enviaron a los hombres castigando su autocomplacencia. No soy capaz con ellos, en mis treinta años no he hecho más de 100 (y no es exageración). Odio los abdominales, o mejor (para decirlo más poéticamente, si es que cabe la poesía acá): abomino los abdominales.

Por lo que parece claro que lo que hoy es el génesis de una barriga, esta seguirá desarrollándose gradualmente. Bueno o por lo menos hasta que se invente algo mejor.
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