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03 septiembre 2008

Babygenios

No sabía —hasta que tuve a Danito— que el mercado para bebes era tan grande. Venden de todo y para todo. Seguro, todo lo que uno se puede imaginar y que exista para grandes existe para bebitos. Y a esto agréguele las cosas que son únicamente para ellos. Lo rico de todo es que uno se puede quedar horas en las estanterías de la sección de bebes en los almacenes y lo malo es pronto se da uno cuenta que lo unico chico es el tamaño pues los precios son iguales —y a veces más costosos— que las cosas de adulto.

Pero entre todo ese mercado para bebes hay uno que francamente me tiene asustado. Se trata de los jueguetes, libros, métodos, videos, cartas, webs, tableros, tarjetas de ayuda, enciclopedias, música, software, programas de tele y ochenta y siete cosas más desarrolladas para que tu bebito sea el más inteligente de la clase cuando entre a estudiar. ¡Tamaña bobada!

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— A ver... ¿cuáles tarjetas debo comprarle a Danito? ¿Aquellas que tienen un dibujo por un lado y el nombre por el otro y que me aseguran que ayudaran a mi hijo a aprender nuevos elementos? Y si la respuesta es sí... cuáles serán las mejores, ¿las que enseñan a identificar los animales o aquellas que le ayudan a conocer las profesiones y oficios?

— Déjame recomendarte las tarjetitas de animales, Felipito a los 18 meses ya se sabía el nombre del ornitorrinco, el okapi y el emú.

— Pues a Sofía le gustaba mucho más las tarjetitas de profesiones y con sólo 17 meses podía decirte en que trabajabas con sólo verte el uniforme.

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Fácil ¿no? Ahora sólo me tocaría decidir si quiero que mi Danito fuera científico, escritor o pintor y me tocaría escoger entre cualquier devedé de Baby Einstein, Baby Shakespeare o Baby Van Gogh. ¡Oh! ¿y si acaso necesita los tres? ¿Y si de una vez me llevo Brainy Baby para que mi bebé 'desarrolle ambos hemisferios en la importante edad de los seis y lo treinta y seis meses'? 

Lo chistoso de los programas superdotados es que te aseguran, te prometen que tu bebé desarrollará todo su potencial con sólo ver los videos y uno hasta alcanza a sentirse mal padre por estar negándole a su bebito "«la agudeza intelectual necesaria para el óptimo rendimiento académico y profesional» según lo promete Baby brain.

Productos que prometen que tu hijo será un genio, vendedores que se aprovechan de nuestro deseo de tener niños inteligentes, compañías oportunistas sacándote plata para que tu hijo sea más listo que el del vecino. No, no quiero que mi Danito empiece a competir por ver quién saca más "E" en clase, no quiero que mi niño aprenda a leer con 18 meses, no quiero que se sepa las capitales del mundo para descrestar a mis amigos. No quiero que sea un genio. No quiero que sea un pequeño einstein.

Quiero que sea un niño normal y que lo más importante que se aprenda es que su papá y su mamá lo quieren más que a nada en el mundo.


02 enero 2008

Bebes e internet

Hace muchísimos años —en realidad hace unos lustros— los padres primerizos y asustadizos como yo tenían que llamar a las mamás, tías y abuelas para saber cómo manejar a su bebito. Eran los tiempos en que la abuela te recomendaba una manillita en la muñeca del niño para evitar el mal de ojo y una lana roja en la frente para calmar el hipo.

Orgullosamente puedo escribir hoy que a quince días de ser padre no he llamado todavía a mi madre ni a mi abuela a preguntar nada. Eso no significa que no haya tenido que preguntar a nadie, no. La razón sencillamente es que desde hace unos días —en realidad meses, contando el embarazo de mi esposa— tengo en mis favoritos (marcadores en Firefox) unos diez portales y blogs dedicados exlusivamente al tema de los bebés.

Francamente no sé como hicieron nuestros padres para críarnos. Hasta el día de hoy, y sólo lo que puedo recordar en estos momentos, he buscado las respuestas en internet de: semana a semana el desarrollo de mi hijito, cambios físicos y emocionales de la madre, problemas en la gestación, mejores técnicas del parto, vacunación, problemas digestivos de los bebes, reflujos, gases, hipos, cómo acostar al bebé, qué pañal usar, problemas de lactancia, reflejos naturales y estimulación del bebé (sin contar técnicas para enseñar a niño a leer :P).

Sí, cada duda que nos surge de una buscamos en internet. Supongo, claro —y acá se me sale el pesimista que llevo adentro— que la fórmula internetiana se tendrá que agotar algún día y habrán dificultades que sólo papá y mamá podrán ayudarme. Pero mistras tanto y para cositas más sencillas siempre es bueno tener esas ventanas abiertas. Algo así como un pediatra en casa.

El asunto es que hoy por hoy me sentiría totalmente indefenso si me quitaran internet para críar a Danielito. ¿Alguien recuerda cómo se criaban los hijos antes de internet?


24 diciembre 2007

El primer video



Cuando abrí este blog, desde el principio me impuse la norma de no poner videos de YouTube, no porque no me gustaran (al contrario me puedo pasar horas viéndolos), sino porque una vez puesto el primero ya no puede uno parar y el blog resulta siendo una serie de enlaces a videos youtubianos.

Hoy decidí hacer una excepción y poner por fin un video.

De todos modos creo que la ocasión lo ameritaba... ¿no creen?

20 diciembre 2007

Presentación en sociedad



¿Acaso no es el bebito más hermoso que hayan visto jamás?


¡OK, está bien, no estoy siendo imparcial!

06 diciembre 2007

Una cosa que aprendes del embarazo


A esperar. Sí, lo primero y más importante que aprendes cuando estás embarazado es a esperar. En estos meses a veces dije medio en broma —medio en serio— que en el futuro los embarazos debería tener la posibilidad de poder escoger en planes: Plan normal: 9 meses, cero recargo, Plan Relax: 6 meses, muchocientos pesos de recargo. Plan impacientes: 3 meses chorrocientos mil pesos. Así uno escogería de acuerdo a su paciencia (y de su biletera) qué clase de embarazo quiere. Claro, se puede diferir el pago a meses en cuyo caso la impaciencia resultaría en cómo pagar las cuotas. Piensen y verán que no es mala idea.

Es que la ansiedad que a uno le da es tremenda. Hasta la semana 29 a mí el embarazo de mi esposa se me fue rápido, todo eran planes, proyectos y entre una cosa y la otra la barriga de la mamá va creciendo y las ecografías cada mes y medio las semana se te van relativamente rápidas. Sabes que vas a tener un hijo pero a decir verdad todavía esta medio lejos y hasta mejor pues te da tiempo de organizar cositas pendientes.

Después llega la semana 30, ya sabes el sexo del bebé así que empiezas a comprar cosas, ya la barriguita de tu esposa está más grande, dormir es más complicado para ella, (y para uno también, no crean que para uno todo este proceso es facilito). A mí de la semana treinta hasta la treinta seis se me hizo de una lentitud desesperante, los días no pasan. Pasar de la semana 30 a 31 es una eternidad, pero lo peor es que de la 31 a la 32 es más lento todavía y así sucesivamente de la 32 a la 33, de la 33 a la 34 etc..., etc...

Pero el Everest de la desesperación y la ansiedad es de la 36 en adelante. Mi esposa está hoy en la semana 37 (semana que a mi se me ha hecho como de quince días). Ya el bebé pudiera nacer sin ningún peligro hoy mismo, es más ya estamos preparados como si así fuera y ya hay una maleta con todo lo necesario en su cunita para cuando llegue el momento. Pero eso es lo peor, el médico dice puede ser ¡¡YA!!... o mañana... o la otra semana... o en quince días... Se los digo a los que hombres que todavía no tienen hijos: Las.últimas.semanas.del.embarazo.no.corren. Otra vez: No-Corren. Es mejor que lo sepan.

Pues así es Daniel, ya, sin nacer y sin todavía verte le has dado una buena lección (una que nunca olvidará) a una de las personas más impacientes que vas a conocer en tu vida: Tu papá.

Y te aseguro que —aunque sea a la fuerza— está quedando bien aprendida.
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Y sí. La de arriba es tu mamita.