08 diciembre 2006

Lennon 1940 -1980


Hoy se cumplen 26 años de la muerte de John Lennon. No ando muy inspirado por estos días para escribir algo medianamente presentable. Por eso acudo a un escrito que puse en mi blog de entonces, hace un año. Igual, casi todo lo que puse allí todavía es válido y refleja mi sentir. Lennon no era un dios, ni ha sido el mejor músico de la historia. Aún así tiene algo que me mueve cada vez que lo escucho una sus canciones beatles o posteriores. No sé qué es y ni siquiera quiero averiguarlo. No lo necesito.

Bueno, ahí va el post que hoy también está de aniversario:


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Por estos días se recuerda en muchas lugares el aniversario número 25 de la muerte de John Lennon. ‘Conocí’ a Lennon hace como quince años (tal vez un par de años menos), por supuesto, a través de la música de The Beatles. Recuerdo como si fuera ayer el día que junto con mi hermano oí por primera vez los acordes y la armónica de Love Me Do. La oímos unas 20 veces seguidas brincando y bailando como si hubiéramos descubierto la piedra filosofal.

De cierta manera así había sido; a partir de ese momento la experiencia de oír música para mí adquirió un nuevo matiz para mí. Entendí que la música era más que notas escritas de modo caprichoso para satisfacer los gustos de la mayoría o para subir en los rankings de los listados. Descubrí la posibilidad de que la música significara para cada cual cosas distintas y fui entendiendo poco a poco la diferencia de la música hecha para permanecer en el tiempo y la que se hace para escuchar y tirar. No me quede sólo con la música de los Beatles, estos solo abrieron camino que yo no había visto —y tal vez nunca hubiera encontrado— sendero que me llevó a escuchar más y, creo yo, mejor música. Un maravilloso y entretenido viaje.

Volviendo a la muerte de Lennon, leí en una de esas entrevistas que van a ser reproducidas en todas partes como sucede cada año, que unas de sus propias canciones que más le gustaban eran Help! y I’m Loser. Según él las letras fueron escritas en primera persona. La primera era una directa petición de auxilio en un tiempo en el que al parecer el beatle pasaba por un periodo muy complicado. La otra es una confesión(?) en la que Lennon afirma sin rodeos que se consideraba un perdedor. La afirmación no sería sorprendente sino fuera dicha por el líder de uno de los grupos más importantes de rock de la toda la historia y dueño de una fortuna y de una fama que ya quisieran tener muchos. No obstante la afirmación es cierta, e inexacta tal vez por no ser todavía más sincera. Hijo de un hombre que vio un par de veces en su vida y de una madre que no le prestó la atención que necesitaba, incomprendido en sumo grado en la escuela, perseguido e idolatrado por una muchedumbre que nunca entendió la verdadera naturaleza del músico. Padre fracasado (él mismo lo dijo) y esposo fracasado. Actor y cineasta mediocre. Abanderado de una causa pérdida desde el mismo principio “la paz del mundo”. Activista político-drogadicto. En fin todo un perdedor... un delicioso y perfecto perdedor, si acaso esto lo hizo más humano y cercano (por lo menos mucho más humano y cercano que el odioso Paul)

Actualmente Yoko Ono aprovecha cada año para inventarse cualquier pretexto y seguir sacándole jugo (léase dinero) a su difunto esposo con la excusa de que hay que seguir recordando su memoria.

Perdedor hasta después de muerto.

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