16 agosto 2007

La China y su oscuro plan con las Barbies


La situación no puede ser más aterradora: Los productos que estamos importando de los chinos están contaminados. Sí, ya lo sé, estoy generalizando pero precisamente ahí está el problema, entre tanto producto chino ¿cómo saber cuáles pueden usarse con tranquilidad y cuáles no?

El tema por supuesto sale a colación por que esta semana la multinacional y famosa Mattel fabricante de juguetes entre los cuales figura la popular Barbie se ha visto obligada a retirar millones de juguetes de las estanterías ante las pruebas de que están contaminados con plomo. Cosa no poco importante cuando se saben de sobra los peligros reales de este elemento.

Sí, es cierto los recogieron y hasta ahora nadie se ha reportado envenenado con el juguete. Pero mi pregunta sigue: si este es el caso de una empresa reconocida ¿qué podemos esperar de los miles de artículos chinos que se compran a precio de huevo en cualquiera de los sanandresitos de nuestras ciudades? No creo por ejemplo que los fabricantes de las copias de las Barbies que se compran en cualquier lado y que también son chinas vayan a hacer el escándalo que está haciendo Mattel al descubrir sus juguetes envenenados. Y es que lo que está haciendo Mattel con recoger sus juguetes es nada más y nada menos que curándose en salud antes de que vengan las billonarias demandas en países donde sí es posible hacerlo.

Y es que los artículos chinos están por todos lados, no sólo los que son de empresas chinas sino de los que maquilan sus productos allá como fue el caso de la gringa Mattel. Ya hubo alguien que. Ya hubo alguien que intento vivir un año entero sin usar productos “Made in China” y la experiencia fue tan interesante y casi imposible que dio hasta para escribir un libro.

Así de aterrado estoy. Con razón decía alguien “Los chinos no miran, sospechan” haciendo alusión a sus característicos ojos rasgados. Y no es que yo sea especialmente conspiranoico pero mi teoría es que su oscuro propósito es envenenarnos a todos y apoderarse del mundo.

Que conste que lo advertí.
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