09 octubre 2006

Adiós, Tower

Recuerdo muy bien la primera vez que entré a una gran tienda de música, precisamente a Tower Records. Lo recuerdo bien porque por varios minutos me sentí alucinado casi como que hubiera llegado al cielo de la música. La sensación de buscar CD por CD hasta encontrar uno que me gustaba o que no pensé que aún lo estuvieran vendiendo es una de mis momentos favoritos. Fueron muchas las horas que pase en una tienda de Tower (iba allí cada fin de semana). Era, para resumirlo mejor: Satisfacción Garantizada. Oí decenas de cidis, lei cientos de artículos de revistas y libros. Jamás allí nadie te regañaría por hacerlo. Es más te lo facilitan ubicando sillas y mesas y vendiéndote un café.

Es por eso que cuando leo que Tower está en bancarrota [1, 2, 3] y que seguramente no le queda mucho tiempo de existencia un dejo de nostalgia invade mi mente y mis recuerdos. Y no se trata de ponerse uno sentimental por nada. Por supuesto que es mucho más fácil y cómodo (y sobretodo económico) descargar la canción de una de esas redes P2P que ir hasta la tienda y comprar el cidí, pero de ahí a que nos cierren el cielo de la música... mmm. “Evolución del mercado” será la respuesta de los que saben, pero a mí se me antoja que con el cierre de grandes tiendas como esta algo —no sé muy bien qué— estamos perdiendo.

No quiero decir que estábamos mejor antes. Yo mismo he bajado música como todo el mundo (creo) lo ha hecho. Pero me da nostalgia de que con mucha probabilidad nunca podré ir con mi hijo a una gran tienda de música y contarle que hace mucho tiempo cuando su padre era joven pasó horas y horas sentado ahí en esa silla escuchando canciones gratis en el cielo de la música.


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