01 marzo 2007

Confesión: Me gusta "Hasta que la plata nos separe"

Lo voy a decir solo una vez. Acribíllenme en los comentarios si quieren. Tal vez lo merezca, pero voy a ser sincero y decir la verdad. Así me dé pena: Siempre que pueda hacerlo procuro no perderme “Hasta que la plata nos separe”.

Si, ya lo sé... seguramente estoy equivocado de cabo a rabo. Y acostumbrado a ver series como 24, Lost o Prison Break, confesar que me gustan las historias de Méndez y su complicado idilio con la doctora Maldonado no me llena precisamente de orgullo, a decir verdad. Pero en mi defensa déjenme escribir un par de cosas.

Uno, la novela tiene el acierto de contar con muy buenos personajes y estos a su vez estar representados con excelentes actores. Hasta el papel que pudiera parecer más insulso tiene su gracia y está representado —en mi modesto juicio— magistralmente. Diga lo que se diga de la novela, hasta ahora nadie, que yo sepa, se ha pronunciado en contra de sus actuaciones algo muy meritorio teniendo en cuenta la gran cantidad de personajes que tiene la producción. “Personajes planos” dirá algún detractor y seguramente con razón. Pero de ninguna manera insípidos y esa es precisamente una de sus fortalezas, que las historias paralelas a la de los protagonistas se dejan ver y en varios capítulos incluso resultando mejores que la principal. Los personajes, como no, son un poco caricaturas (mucho dirá otro) pero es obvio que es algo que el escritor hace deliberadamente y que a la larga es una licencia que se permite en este tipo de programas. Nunca ha pretendido ser una obra de arte, quiero decir.

Dos, la historia funciona y es creíble. Con algunas excepciones, claro está, pero comprensibles para que haya ‘historia’. La típica historia del amor imposible entre los protagonistas también acá esta presente, pero con un giro de tuerca adicional: Los protagonistas se odian abiertamente, si bien en privado ocultan un amor que no se atreven, por muchas razones, en hacer público. Ya todos sabemos como irá a terminar su romance... ¡pero cuanto no estamos divirtiendo en el proceso!

Ya está, lo dije, salió de mí. A las nueve de la noche no estoy viendo el último documental del Discovery Channel, ni el andar de la humanidad en el History, sino al humilde y sufrido vendedor de carros sufrir los ataques y las humillaciones que recibe sin piedad de su enamorada.

No sean tan severos con este humano pecador.
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