07 mayo 2007

El país de los carnés

Me gustan las cosas prácticas y mientras más lo sean mucho mejor. Y resulta que vivo en un país que no lo es. Incompatibilidad de caracteres le dicen a eso. Sólo que por el momento yo estoy perdiendo y me toca aguantarlo.

Sólo un ejemplo (hay decenas). No sé como sea esto que voy a describir en otros países, pero por lo menos acá identificarse es lo más complicado del mundo. Abro mi billetera (papelera es más preciso ;-). Tengo cédula de ciudadanía, carné de la EPS (Susalud), carné de riesgos profesionales (Suratep), carné del fondo de pensiones (Protección), carné de la caja de compensación familiar (Comfenalco), carné de bibliteca (Bibliotecas de Comfenalco), Libreta militar, y las respectivas tarjetas financieras...

... ya podrán imaginar entonces el tamaño de mi billetera. Lo paradójico es esto: Voy a una cita médica, documentos a presentar en la recepción: Cédula y carné de afiliado. Necesito prestar un libro en la biblioteca, documentos a presentar: Cédula y carné de afiliado. Necesito... bueno con esos dos ejemplos basta, En cada caso antes de prestar el servicio es necesario presentar siempre cédula y el respectivo carné. La pregunta lógica es ¿y porqué en lugar de expedir carnés para todo únicamente usamos la cédula de ciudadanía? Si al fin y al cabo siempre es necesario mostrar la cédula para comprobar la autenticidad del carné ¿por qué no sólo registrar a los usuarios con el número de la cédula? Pues porque es muy sencillo y práctico y en Colombia nos encanta la burocracia, la tramitología y demás actividades complicadas.

Por ahí hay una idea rondando el ambiente al que mucha gente le ha puesto el grito en el cielo. Dizque en el futuro no vamos a necesitar documentos para identificarnos sino que tendremos un chip bajo la piel que servirá para ese fin. O que bastarán las huellas digitales para sacar plata, abrir la puerta y cosas así. Ojalá... y ojalá acá no le pongan mucha traba a eso y esas empresas como Carvajal (sí, la que hace las cosas bien) no vayan a impedir que por fin, algún día dejen de mandarnos hacer carnecitos hasta para entrar al baño.

No sé, o será que los lunes me ponen demasiado quisquilloso.
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