18 septiembre 2007

Una vida por delante

Ya sé, es un lugar común. Sí, eso de decir que la vida te cambia con sólo enterarte que vas a tener un hijo. Yo lo sabía, o mejor dicho me habían contado, pero no lo sabía. No en carne propia. Y ahora lo sé y eso que aún te estoy esperando. Falta poquito, unos dos o tres meses. Una eternidad cuando estás esperando. ¿Has notado lo lentísimo que corre el tiempo cuando esperas algo? Bueno, hablo como que lo supieras pero no creo que lo sepas. O sí, tú también estás esperando en estos momentos. Pero no te afanes, no hay prisa. Total tu mamá y yo te hemos estado esperando hace mucho ya. Y creemos que estamos preparados. Eso no evita, no obstante, que estemos nerviosos. Yo creo que es ineludible, pero estamos lo más preparados que podemos estar. Y además todos nos dan consejos, desde que cómo, cuándo y dónde debes dormir hasta lo que debes comer y cómo debemos bañarte. A veces me da pereza que hablen tanto, pero imagino que ellos también están contentos y que todo lo hacen porque así somos las personas.

Pero me desvié un poquito, eso suele sucederme. Ya tendrás tiempo para conocerme. Decía que con solo escuchar la noticia la vida me cambió un poquito. O mucho para serte sincero. He pensado mucho por ejemplo en todo lo que tendremos que conversar y todas las cosas que tendré para decirte. Y pienso también en las muchas cosas que tendrás que contarme y las muchas preguntas que tendrás que hacerme. Este mundo —entre nosotros dos— es un mundo raro. De modo que verás que a muchas de tus preguntas no tendré respuestas. Yo mismo me las estoy haciendo hace muchos años. Pero por lo menos te prometo una cosa: que si no sé las respuestas por lo menos ya tendremos tiempo para buscarlas juntos.

Total, tenemos toda la vida por delante.
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