21 noviembre 2007

Quisiera

Hay regalos de regalos. Por supuesto que recibir un regalo de alguien que quieres siempre será emocionante, tratar de adivinar que contiene el empaque, el ruido del papel que lo envuelve cuando lo estás destapando, la alegría de saber que alguien pensó en ti cuando compró tu obsequio.

Claro, la mayoría de los mejores regalos que uno ha recibido no se compraron, carecen de valor económico y en cambio tienen un gran valor sentimental y emocional, muchísimo más que aquellos que uno se pone y en un par de meses o años ya no los recuerdas.

Hoy acabo de recibir uno de esos regalos que nunca se olvidan y lo mejor de todo no se puede cuantificar en pesos. O mejor dicho, lo recibió el hijo que estoy esperando y que llegará en unas semanas nada más. Es de su tío, de mi hermano a su primer sobrino. Es una canción, una canción que se me antoja hermosísima y con la que estuve a punto de llorar cuando mi hermano la tocó por primera vez y con la que todavía me pongo arrozudo.

Daniel, acá está tu canción. No creo que haya muchos bebes que ya tengan una desde antes de nacer. Eres un bebito muy afortunado.

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