17 marzo 2008

Las temporales

Ya saben muchos de mi animadversión hacia los bancos y las EPS. Entidades que nos toca usar por obligación, y a las malas, (uno cuando estamos ilíquidos y el otro cuando estamos enfermos, figúrense ustedes) pero si por mi fuera deberían dejar de existir. Bueno, en sí mismas no es que sean malas, pero por lo menos creo que deberían ser manejadas de un modo distinto.

Ahora para completar la trilogía (¿han notado que muchas cosas —libros y pelis, por ejemplo— entraron en la moda de enviar de a tres?) de entidades funestas hoy me toca escribir sobre la última (que no porque sea menos perversa sino por capricho del autor, o sea yo): Las empresas de trabajo temporal y que algunas veces disfrazan con el titulo de cooperativas.

Ya me los imagino asintiendo con la cabeza y pensando que tengo toda la razón. ¿Hay en el país empresas más malevas, perversas y explotadoras que las empresas de trabajo temporal? No, y si conocen otra por favor arguméntenme porqué, pues yo estoy convencido de que están en el top de los top de maldad.

Claro, para que hayan empresas temporales estas tienen que ser contratadas por otras empresas que forman una perjudicial 'eje del mal' en el que por obligación caen millones de colombianos con necesidad de empleo y a los que llevan por meses y hasta años firmando contratos de dos meses cada tanto. Por supuesto que ellos —las empresas y las temporales— no ven nada de malo en su jueguito y hasta argumentan que están haciendo un bien al país al ofrecer trabajos con prestaciones sociales, primas y afiliaciones a la salud.

No obstante yo no veo nada justo en que una empresa con capacidad de contratar a alguien directamente prefiera contratar mediante una temporal. Por supuesto, reconozco que en ocasiones es necesario usar este método, por ejemplo cuando una empresa sabe que necesita trabajadores por una temporada especial, digamos los almacenes en diciembre o los floricultores en enero. Pero ya no sería justo que si el trabajador se vuelve de índole permanente este siga con caracter de temporal para efectos de contrato.

Más indignado me siento cuando los gobiernos hablan de reducción en la taza de desempleo cuando millones de trabajadores trabajan en esas circunstancias. ¿Que digno puede ser un trabajo para alguien que no tiene seguridad si va a tener ese mismo trabajo en un par de meses? ¿Cómo puede planear una deuda o anticipar una obligación cuando trabaja —y vive— con la permanente (esa sí) duda de si seguirá con trabajo en el futuro?

A ver si nos organizamos y alguien allá dónde se hacen las leyes nos arregla este desorden. Bueno, por lo menos aquellos que no están presos. Aunque no me hago muchas ilusiones. Muchos de ellos o son dueños de empresas temporales o las usan para contratar en su empresa.


Publicar un comentario