13 abril 2008

Pequeño manipuladorcito


Durante el embarazo de Danito mi esposa y yo, además de leer sobre gestación y todo eso, leímos y escuchamos muchas cosas sobre crianza de bebés. Todas coincidían con algo: Los bebés, a pesar de su tamañito, son expertos manipuladores. ¡Sí, señor!

Pues sí que teníamos la lección memorizada. Y la solución también: No se dejen manipular, permitan que el bebé llore, no los cargue inmediatamente comienzen a lloriquear y muchas cosas más y que blablabá. Sí, lección memorizada. Ahora sólo teníamos que esperar a que el bebé naciera y con la lección aprendida nos dispusimos a atender a nuestro recién bebito. No, señor, por más que amaramos a Danito, ese pequeñín divino no nos iba a manipular. Nada de eso, ya sabemos como evitarlo.

¡Ja! Se lee muy rápido y se dice más fácil aún. Casi cuatro meses después a esta regla de oro de que los bebés manipulan yo padre orgulloso de mi pequeño Danito les quiero agregar otras dos cositas para que lo sepan de una vez aquellos que todavía lo ignoran:
  1. Sí, es cierto. Los bebés aun así de chiquitos aprenden a manipular. Es toda la verdad.
  2. Sí, y tú te das cuenta desde el mismo principio. Siempre, durante todo el proceso reconoces a la perfección que tu bebito te está manipulando a su antojo. En mi caso Danito funciona así: Danito acostado, comienza a llorar. Sus ojitos se ponen chiquitos, la nariza roja, su boca en modo 'puchero' pulmones a mil y... ¡¡¡buaahhhhhh!! De inmediato mamá o papá lo levanta, lo llevamos en hombros y el bebito desconecta su función de lloriqueo. Por supuesto ni mamá ni papá resiste mucho tener un bebé de 7 u 8 kilos en brazos e intentamos volverlo a acostar. ¡Click! función de lloriqueo en 'on' otra vez. Vuelve el niño a brazos, papá o mamá otra vez se cansa e intentado sentarse lentamente (el bebito sólo se calma si estás con él en brazos y caminando por toda la casa) retomo, e intentado sentarse lentamente, despacito, así para que no se vaya a dar cuenta te vas sentando muy len-ta-men-te y ¡click! función lloriqueo otra vez. Total: quédate con el brazos, como puedas, hasta que él le de la gana.
  3. Esta es la mejor, la que nadie te ha enseñado hasta ahora: (1) Los bebés manipulan, (2) tú sabes cuándo y cómo lo está haciendo y (3) tú encantado te dejas manipular. Sí, así como lo oyes —o lees— lo haces con todo gusto, te da felicidad hacerlo.
Ahora, después de manipularme un buen rato, de tener que caminarme la casa varias veces de un extremo a otro, de pasármelo del brazo derecho para que descance el izquierdo y de verlo por fin dormido a mi lado, de un momento a otro abrió los ojos me miró, me mostró su mejor risita y volvió a cerra los ojos.

Yo pensé, "pequeño bebito manipulador"



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