19 julio 2008

Antípodas

Hace tres años tenía un blog —he hecho un par de referencias sobre él acá— llamado Gritos y Susurros. Un día me cansé de él y decidí apretar el botón de "Suprimir este blog" en el pánel de Blogger y su contenido se borró para siempre. Hace unos días volví a acordarme de ese primer blog y pude recuperar algunas entradas en la arqueológica Archive.org.

Voy a poner acá de vez en cuando (sobretodo cuando no tenga nada en la mente para escribir) algunos de esos post. Sin cambiarles nada, ni un punto ni una coma. Así tal cuál. El impulso inicial es corregir algo sobre todo después de volver a leerlos luego de estos años. Pero quiero resistir ese impulso y ponerlos como fueron en su día. Hoy vuelvo a subir un microcuentito que escribí en esa época. En ese tiempo estaba fascinado con ese género (y eso que aún no existía el twitter). Ahí va... si pudores ni rubores...

Mi abuelo me ha enseñado que al otro lado del mundo, justo en la parte opuesta viven los antípodas. Me dijo que todos tenemos un antípoda que vive y hace las cosas de manera inversa a nosotros. Cuando me duermo, él despierta; si yo cierro la puerta de mi cuarto, él abre la del suyo; si yo estoy contento, él esta triste.

¡Maldito chico antípoda! ¡Tenía que ganar el año justo cuando mis padres me habían prometido un X-box!
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X-box es marca registrada de la compañía Microsoft Corp. usada sólo con fines narrativos.


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