18 octubre 2008

"Hay días para quedarse a mirar"

Foto de calamaro.com
Esto lo escribí ayer pero por problemas ejem... logísticos sólo pudo ser publicado hoy. Creo que todavía puede ser leído.
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Ayer (16 de ocyubre de 2008) fue el tan esperado concierto de Calamaro en Medellín. Escribo con un permanente pitico en los oídos producto de no sé cuántos decibeles de sonido en una Macarena que se quiso caer varias veces.

El concierto siguió en un noventa por ciento la lista de canciones que publicó Fabrica de Cosas hace una semanas. Ahí está el dato para los que lo necesiten en Cali y en Bogotá la proxíma semana. Abrió a las ocho en punto con El Salmón y debo decir que en por lo menos las tres o cuatro primeras canciones no oí nada más savo los teclados de la banda que acompaña a Andrés y los cántos de las ocho o diez mil personas que estaban en La Macarena a esa hora. Quién dijo miedo. Pensé que mi esperado concierto se iba a limitar a ver a Calamaro haciendo mímica para un coro de miles de personas. Por fortuna el sonido se corrigió como a la cuarta o quinta canción -sin ser perfecto- y así siguió el resto de concierto.

No sirvo para hacer crónicas y mal quedará informado alguien si con este post quiere enterarse de todo lo que pasó en eas dos horas. A mi incapacidad narrativa súmele el hecho de que aún estoy sordo, afónico y anonadado por la belleza de espactáculo. Una de los atractivos de los conciertos es oír como tu artista favorito cambia en vivo las canciones de su repertorio y eso Calamaro lo sabe muy bien. Para empezar canta las canciones que son, si bien es cierto que deja de cantar algunas infaltables (me hubiera gustado oír , por ejenmplo, "La Parte de Adelante" o "Media Verónica"). Pero entre tantas canciones cantarlas todas sencillamente es imposible y siempre habrá quién se quede esperando 'la suya'. En lo personal me gusta que al artista cambie las estructuras de las canciones en vivo como en una especie de versionado de sí mismo y, como decía Calamaro, lo hace perfecto. Muchas de las canciones tienen versos o estrofas completas de otras canciones de él mismo y de otros artistas. Ayer oímos fracciones de un temas de Lou Reed, Armando Manzanero, Carlos Gardel y Bob Marley. Ah, y como no, del himno antioqueño; La Macarena se quería caer. Las versiones de "El día mundial de la mujer" y "Elvis está vivo" fueron en, en mi concepto, mucho mejores que las originales en estudio.

Un concierto tan bueno que tuvo varios puntos altos. Uno de ellos cuando cantó los tangos "Jugar con fuego" y "Los Mareados", otro cuando canta como un sólo tema (parece como si hubieran sido compuestos al mismo tiempo) "Loco" y "Corte de Huracán" que sonó deliciosamente bailable. Unos más cuando cantó "Crímenes perfectos" y la apoteósis final de "Paloma" que hizo, como sabía que iba a pasar, que muchos del sector donde estaba se nos humedecieran los ojos (hombres y mujeres, esa canción no distingue género).

En fin, la vida es irónica y cruel. Y el tiempo inexorable. El sueño llegó y pasó y lo que antes esperabamos con impaciencia hoy es un recuerdo. Hay días que se recuerdan mejor que otros. Unos por ser tristes, díficiles, lúgubres. Otros no obstante, y ojalá fueran muchos más de estos, las cosas se ponen mejores y vale la pena recordarlos mucho tiempo.

Bueno, Calamaro lo dice mejor, como casi siempre: "Hay días para quedarse a mirar".
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