30 noviembre 2008

Sin conexión

Por razones socioeconómicas no tengo internet en mi casa hace un par de meses. Y por algunos controles laborales tampoco hay internet en mi trabajo. Total, estoy aislado de internet y puedo decir que cuando por alguna razón entro por estos lares me siento como un alien.
Es una adicción esto, sí. Tengo un síndrome de abstinencia —eso que los adictos llaman 'pavo'— que me ha hecho soñar que mi vida se queda atrapada para siempre en una página de myspace (más que sueño, pesadilla) y que cada que paso por un café internet la boca se me llena de agua como que estuviera viendo un sunday de duraznos. Esta semana grabé el podcast blogotemático y además del saludo, la despedida, un par de bobadas y unas tres o cuatro frases sin sentido no dije nada sustancial (bueno si es que alguna vez las dije).
No todo es malo, es verdad. Danito y mi esposa están felices. Que me haya quedado —a la fuerza— sin esa presencia omnipresente que les quitaba por horas a su papá y esposo es muy bueno para ellos y su vida analógica. Y no me quejo tanto tampoco. Daniel ya casi tiene un año y debo decir que cada vez se pone más interesante esto de ser papá.
Entones así están las cosas por estos lados. Aunque por ahí digan que los blogs murieron este se resistirá unos días más a hacerlo. No con la misma frecuencia pero seguirá. Además quiero que Daniel pueda leer algunas cosas que por acá se han puesto.
Ah, por cierto, escribir este post me costó quinientos pesos.
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