30 diciembre 2008

Finde

Es martes en la tarde. Acabo de ver un episodio de una serie viejita que me gustaba mucho, Ally McBeal (tengo derecho a tener un lado sencible ¿no?) en repetición en un canal de esos que repiten series y películas todo el día. En la mañana llevando a Daniel a su vacuna del año (¡Dios mío no saben lo duro que es ver que pinchen a tu hijo!) y antes que se enfermara lo llevé al parque de los pies descalzos con baldecito, pala y rastrillo para que jugara.

Sí, se nota que estoy de vacaciones. Ignoro si la vida tuviera sentido sin tener que ir a trabajar como dicen algunos fanáticos del trabajo. Desconozco si es verdad que el trabajo es tan importante como dicen. Pero hoy, acá, tengo que decir que es riquísimo ver amanecer en la cama y no en una silla del metro y ver atardecer y no salir de noche del trabajo como todo el año.

Ah, además de eso, al momento de escribir esto, faltan un día larguito para que se acabe este año. Hay una extraña tranquilidad por estos lados lo que me hace pensar que todos están descansando y ahorrando energía y gritos para mañana. Está bien, que gocen, bailen y se emborrachen si eso hace que se sientan mejor. Por mí este año estuvo bien. A pesar de las evidentes carencias (ver últimos posts) no se me ocurre un mejor año que éste al lado de mi hijo y mi esposa.

En el último post del año pasado estaba en la sala de mi casa y mi esposa y Danito dormían plácidamente. Ella acaba de dar a luz por cesárea. El tenía diez días y dormía 22 horas al día.

Hoy, en el último post de este año ella y él juegan en la cama. Ahora hay que rogarle para que duerma y no puede esperar a verme para tirarse encima mío y abrazarme diciendo 'pa'.

Y yo ahora mismo no me cambio por nadie.
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