02 abril 2009

Daniel

Mi hijo tiene quince meses y medio. Es un niño inteligente, simpatico, alegre y tierno. Con todo tiene su temperamento. No le gusta que lo desconcentres cuando está ocupado o que le quites algo con lo que está jugando. Por cierto su juguete favorito es mi celular y baila como loco oyendo los ringtones una y otra vez. A veces se queda dormido con él en la mano.

Mi hijo solo tiene seis dientes por lo que prefiere comer cosas blandas. Su comida favorita son los espaguetis, aunque a veces pudiera cambiarlos todos por ponerse a comer una salchicha. Se come una naranja entera el solo y puede comerse hasta siete uvas y ni una más. Quiere probar todo lo que yo esté comiendo aunque el mismo haya acabado de comer. Le gusta la ensalada y una vez se comió un tomate entero. No ha vuelto a comer tanto tomate desde ese día. Prefiere tomarse su tetero en nuestra cama apoyado en sobre unos cojines y con la luz apagada, aunque puede soportar la luz del televisor.

Es fanático del Baby TV Channel y a veces enciende el televisor el solito. Aunque si estoy mirando mis programas no le presta atención excepto cuando escucha la melodía que identifica a "Two and a half man" o la de "Futurama". Por cierto, también le fascina "I'll be there for you" la canción con la que empieza "Friends".

A mi hijo le gustan los balones y las pelotas. Su juego favorito es coger el balón tirarlo ir por él y volverlo a tirar. Pero también le gustan los carros y no sé como aprendió a jugar cn ellos. Que recuerde nunca le enseñé pero juega con ellos como si hubiera nacido con ese chip preinstalado. Cuando estoy con él en la calle tres cosas llaman su atención de forma poderosa: Las motos, a las que siempre imita haciendo un sonido de "brrrrrr", los perros que siempre señala con el índice derecho hasta que deja de verlos y los caballos que cuando los ve empieza a moverse como si fuera un jinete sobre su equino.

Cuando llego del trabajo por la noche normalmente me anuncio desde que abro la puerta con un silbato que tengo en el llavero. Cuando me ve normalmente no hay sonrisa o alguna expresión en su cara. Sencillamente deja de hacer lo que está haciendo y me extiende sus brazitos que es su seña para decirme que lo cargue. Lo cual hago sin hacerme rogar mucho en realidad. Le doy más de diez besos por todos lados y sólo hasta ese momento puedo verlo reir. Por cierto tu nunca le pidas más de un beso. Si estás de suerte puede darte uno, pero ni sueñes en que recibirás más de eso.

Si alguien se pregunta qué es lo que he estado haciendo en estos días, este post pudiera darle alguna pista: Estoy conociendo a Daniel y con toda certeza esa tarea me está haciendo muy feliz.
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