05 octubre 2012

La Voz Colombia: Lo que funciona y lo que no


Ayer vi, como millones de personas, según los datos de ratings, el estreno de La Voz Colombia (Caracol TV) versión criolla del concurso The Voice, propiedad de grupo holandés Talpa Media Group. El concurso, relativamente nuevo —la primera versión es de 2010—, ha sido una sensación en la mayoría de países que lo ha versionado y tal parece que en Colombia pasará lo mismo (el estreno la ganó ampliamente a su enfrentado del canal RCN)
Una vez visto el estreno y sólo con lo que vi en esa emisión me atreví a escribir —de manera algo superficial— lo que en mi opinión pudiera o no funcionar del concurso.
Lo que funciona
Los jueces. Los jueces son carismáticos y tienen química entre sí. Los más grandes de la casa seguramente morirán con Carlos Vives y el acento venezolano de Montaner y los más jóvenes disfrutarán con Fanny Lu y Andrés Cepeda. Dentro de lo que tenemos en Colombia hubo una buena selección.
Los concursantes. A diferencia de otras competencias en este concurso se presentan desde las primeras etapas personas con alguna experiencia en el canto y no personas que la única razón para mostrarlos es el deseo de subir ratings a punta de ridiculizarlos. Incluso aquellos que no son elegidos muestran algunos dotes musicales y eso se agradece.
La escenografía. Hay que recordar que esta es una franquicia y que la escenografía en términos generales tiene que ser la misma en cualquier versión. Por supuesto que esta funciona ya que ha sido probada (y mejorada) varias veces y no es sino ver por ejemplo la reacción de la gente cuando algún juez le da por girar la sillita.
La dinámica. Es la gran fortaleza del concurso. La premisa es clara y sencilla: acá lo importante más allá de la apariencia es escoger la mejor voz de la competencia. Las audiciones a ciegas funcionan por la expectativa que genera el ser escogido o rechazado sólo por la voz ya que, aunque el televidente conoce la historia que ha sido previamente contada, se supone que para los jueces es la primera vez que están en contacto con el concursante. Cuando lleguen las batallas y los shows en vivo, y una vez que el espectador esté familiarizado con los concursantes y sus historias, el programa estará más afianzado y el televidente deseará llegar hasta el final.
Es un programa familiar. Aunque las historias de capos y prepagos generan ratings (y mucho), hay que reconocer que muchas personas están cansadas de ellas y no desean verlas con sus hijos. Un concurso como estos tiene la facultad de que personas de distintas edades puedan sentarse y disfrutar juntos. O para decirlo en los términos en los que los canales se expresan: más personas viendo, mayor rating y más televisores encendidos, mejor share.
Lo que no funciona
El presentador. Por lo menos en el capíitulo estreno poco o nada hizo. Unas palabras al inicio (ni siquiera se despidió) y acompañamiento y alguna frase cruzada con los acompañantes. Nada más.
El horario. Quizá el problema en realidad no es el horario de emisión sino los días en los que se emite: de lunes a viernes. El formato es exitoso en otros países con una emisión semanal, pero acá ese concepto no existe por lo que los canales hacen su versión diaria. Es muy posible que cada capítulo dure lo mismo del estreno, esto es, entre una hora y quince y una hora y media. En total eso serían unas siete horas semanales. Esto conlleva algunos problemas. Mientras más tiempo al aire más relleno deben mostrar y otro problemas es que algunas personas no están dispuestas en  gastar tanto tiempo a un solo programa todos los días.
El camerino. Se supone que detrás del escenario principal está el camerino con los familiares y amigos observando qué pasa con su cantante. No termina de funcionar esta parte. Cortan la canción, se ven muy fingidas las expresiones de alborozo y además es un lugar feo que no está a la par del resto de la escenografía.
Linda Palma. Ya deberían dejar descansar a esta niña. En serio que está saliendo hasta en la sopa.
Las temporadas. Acá juzgaré a priori, pues en realidad no sé qué hará Caracol una vez termine esta temporada por allá en diciembre, pero me basaré en lo que han hecho los canales privados cuando aciertan con un producto y le quieren exprimir hasta la última gota. Las temporadas regulares en Estados Unidos y en Europa están basadas en principio por las estaciones y en términos generales son muy definidas. Para no ir muy lejos en estos mismos momentos las grandes cadenas en Norteamérica están estrenando sus mejor producciones como cada final de septiembre/comienzos de octubre. Como decía, esto tiene muchos propósitos que funcionan en virtud del clima (se ve más televisión cuando afuera hay frío y nieve que cuando hay calorcito y sol) y en virtud del comercio (mejores presupuestos publicitarios justo en la temporada navideña). En Colombia sin embargo les dio por inventarse temporadas en función al éxito de un producto. Por obra y gracia de esa idea hemos tenidos tres temporadas seguidas una detrás de otra de un concurso musical o temporadas con un mes de diferencia. Al final se termina por agotar al televidente que no soporta seguir dedicando dos horas diarias a un programa que se repite vez tras vez.
Dedicaré unas líneas más a las historias detrás de cada concursante. Uno entiende que tengan que mostrarlas para que el efecto de elección con solo escuchar la voz sea mayor. Claro, el televidente promedio deseará ver la reacción de los jurados cuando se escojan participantes con alguna limitación física o hará fuerza para que aquellos de estratos más bajos o historias personales conmovedoras sean escogidos. Es lo natural en este tipo de programas y todavía lo es más en la dinámica que maneja La Voz Colombia. No obstante lanzo un par preguntas al aire: ¿cuándo será demasiado? ¿Hasta qué punto el efecto de pornomiseria se utilizará para aumentar ratings?
Tal parece que La Voz Colombia tendrá el éxito que quiere su canal. Acá a mi lado todos están hablando de su estreno y de lo mucho que gustó. Por mi parte quizá lo vea un par de ocasiones más y por allá cuando se tengan que enfrentar en lo que ellos llaman las batallas.
Por entretenido que resulte no tengo dos horas diarias para dedicarme con juicio.
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Publicado originalmente en Todo lo que hay
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