25 mayo 2007

No quisiera decirlo pero...

Hay dos iniciativas serias en los blogs colombianos por estos días. Una tiene que ver con el rechazo al abuso sexual de niños y que inicio don Víctor Solano de ¿Comunicación?. La otra tiene blog propio y tiene que ver con Emanuel, el hijo de Clara Rojas secuestrada por las FARC y que desde que nació hace tres años está cautivo.

Loables propósitos los dos, claro. ¿Pueden los blogs ayudar en algo? Sí, como no. Mínimamente como fuentes de información y luego quizá, en el mejor de los casos para reunir a personas que quieran ayudar, para convocar y de ahí en adelante pues todo lo que puedan hacer. Claro que sirven los blogs para eso.

No obstante no me animo. Lo confieso y no me siento orgulloso de eso. Lo escribo acá con la esperanza de que el desahogo me ayude a ser menos egoísta. La verdad es que sin estar viviendo una tragedia ni mucho menos, otras asuntos ocupan mi cabeza en estos días. Otros proyectos en mente me mantienen ocupado. Mis manos ya se encuentran trabajando en otras cosas. No soy un desnaturalizado. Me duele como al que más que Emanuel no pueda jugar con niños de su edad y que probablemente nunca vaya a ir a un preescolar como un niño normal. O que vaya a crecer leyendo una biografía del ‘Che’, (que no es que tenga nada contra él, pero me resulta más apropiado que aprenda como yo lo hice en una cartilla de Nacho lee). Y el abuso infantil... un crimen sin nombre. Todo eso me duele, sí. Pero me falta eso que a otros parece le sobra... tiempo, ganas, abnegación y un enorme deseo de hacer algo para que las cosas no continúen como están. Cosa que admiro y que admiro más al ver que yo no soy capaz ni de escribir un poste largo sobre el tema.

Hay cosas que no me gustan de mí mismo.
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