30 julio 2007

Una inmensa zona gris

No, no estoy hablando otra vez de la decisión de talar árboles para poner autopistas. No, pero de ahí precisamente sale esta idea. Me explico.

En ese debate que trate de explicar la semana pasada entre ambientalistas y administración por la decisión de reemplazar un bosque por una inmensa vía queda claro que ambas partes tiene muy buenos argumentos. De acá y allá se esgrimen pruebas y razones convincentes para sustentar cada uno su posición. Y aunque por la publicación de esas entradas en este blog pudieran dar a pensar que yo soy una especie de ecologista la verdad es que no soy especialmente dedicado a esos temas. Me preocupa y me duele, como no, el daño que se ha hecho al equilibrio natural pero no creo que sea una preocupación mayor al del promedio de las personas. Por otra parte entiendo que las razones que da en este caso la alcaldía busca entre otras cosas mejorar algunos factores económicos que mermarían la pobreza en la ciudad, solución que me parece necesaria y loable.

Y pensando en eso me acabo de dar cuenta que son muchos otros temas en los que quedo en las mismas. Por ejemplo jamás he tomado una posición clara de si me gusta Fidel Castro o no. Por un lado me parece admirable la resistencia de su gobierno contra lo que el llama ‘el imperio’ a pesar de las medidas, la mayoría injustas, que se han tomado en contra de todo un país. Pero por otro lado me parece igualmente injusto que unos cuantos decidan por millones de personas y que se reprima tan cruelmente la disensión. Total, sigo en una zona gris.

Me pasa lo mismo con la política de rescatar a los secuestrados del actual presidente del país. Me parece injusto con los secuestrados y familiares y estaría de acuerdo con intercambiar 25.000 guerrilleros si fuera necesario por un solo ser querido que tuviera retenido. No me pasa lo mismo si el secuestrado fuera yo donde ni de riesgos aceptaría que me intercambiaran por nadie. Una vez más, sigo en la zona media.

Dos más. No estoy seguro si debe existir la pena de muerte y no se con certeza si los árbitros de fútbol deban usar ayudas electrónicas en medio de un partido o no (en esto última tenía posición clara hace unos meses pero decidí volverme tibio en este tema también).

Así están las cosas ni blanco ni negro, ni frío ni caliente. La indecisión en el mejor sentido de la palabra. Y a pesar de lo mal visto por algunas personas que ven esto solo como un modo de eludir responsabilidades reclamo el derecho de no saber que elegir entre dos decisiones no por falta de interés ni de compromiso. No por ignorancia ni irresponsabilidad. Simplemente por que muchos creemos entender el mundo como una colección de momentos, intereses, acciones y elecciones muchas veces opuestas, muchas veces distintas en las que a veces es fácil tomar partido pero que en otras simplemente es mejor quedarse en la mitad.
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